Temblores, prevención y memoria: La UPEL se prepara desde Gato Negro tras el doblete sísmico
La memoria de los fatales acontecimientos del pasado 24 de junio, cuando un inclemente doblete sísmico sacudió al país, ha despertado una urgencia ineludible por fomentar una verdadera cultura preventiva. Enmarcada en esta profunda toma de conciencia, la mañana de este jueves los espacios del Rectorado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), en Gato Negro, cambiaron su habitual ritmo para convertirse en un centro de preparación vital.
El Taller «Prevención Sísmica», planificado e impulsado por el Vicerrectorado de Extensión bajo la dirección de la Dra. María Teresa Centeno de Algomeda, convocó a actores fundamentales para la seguridad y el resguardo del recinto. Hasta allí acudieron miembros de la comunidad upelista pertenecientes al área administrativa, personal de salud y bienestar, y efectivos del cuerpo de vigilancia de la institución, asumiendo la responsabilidad de ser la primera línea de respuesta ante una posible emergencia.

El encuentro, lejos de ser una charla fría o de lugar común, se transformó en un recorrido inmersivo guiado por el Cnel (B) Lcdo. Pablo Yendiz, Jefe de la Brigada Comunitaria del Cuerpo de Bomberos de Caracas. Frente a una audiencia atenta, el Coronel Yendiz desglosó la anatomía de los sismos, proyectando diagramas detallados sobre las ondas sísmicas (primarias, secundarias y de superficie) para comprender científicamente el comportamiento de la tierra durante una ruptura.
Con un enfoque dinámico y directo, la presentación aterrizó en las crudas realidades de la vulnerabilidad estructural. Yendiz explicó las variables que determinan los daños físicos de un terremoto, haciendo énfasis en cómo factores como la magnitud, la distancia del foco y la duración del movimiento telúrico prolongado debilitan severamente las estructuras. El concepto de «Riesgo» dejó de ser abstracto para los asistentes al ser definido como la probabilidad de exceder daños sociales, ambientales o económicos en un lugar y tiempo determinados.

Sin embargo, el punto de quiebre de la jornada —aquel que transforma el miedo de las tragedias recientes en acción— se centró en la «Auto Protección y Desalojos». Interactuando directamente con los trabajadores, personal de salud y oficiales presentes, el Jefe de la Brigada Comunitaria demostró posturas y protocolos que evidencian que la supervivencia no es cuestión de suerte, sino de conocimiento aplicado. Al finalizar la actividad, mientras los asistentes registraban su participación y conversaban de cerca con el instructor, quedó claro que la institución avanza de la teoría hacia una gestión de riesgo real y tangible.
Prensa Rectorado
